Actualizado el 31/10/2026 17:57 CET

Cuarto torneo individual de Carlos Alcaraz en su regreso tras la lesión de muñeca, segunda final. Campeón en Tokio, irá este sábado a por el trofeo del ATP 500 de Viena, con la dificultad añadida de que se disputa en indoor y pista dura, combinación en la que el murciano, 23 años y nº 3 mundial, disputará su tercera final.

En el tramo de temporada tradicionalmente más complicado para Carlos Alcaraz, esta vez el enfoque es diferente. El único efecto positivo posible de sus casi cinco meses de baja es haber llegado al sprint del curso con frescura y mental y física.

Campeón en Rotterdam, febrero de 2025, finalista de las ATP Finals, en noviembre del mismo año, Alcaraz jugará su tercera final en pabellón cubierto y sobre pista dura este sábado, ante el alemán Alexander Zverev o el australiano Alex de Miñaur.

Para alcanzar la 37ª final de su carrera, aspirar a una 28ª corona, Alcaraz tuvo que provocar un destrozo absoluto en la trayectoria del ruso Daniil Medvedev, 30 años y nº 5. El murciano frenó en seco al moscovita, le dominó en su terreno predilecto, acabó con su racha de siete partidos invicto, lastró la serie de 18 victorias en los últimos 21 encuentros. Tumbó al campeón de Viena 2022.

Alcaraz ganó las semifinales de Viena, superando el resultado de su estreno en 2021, por 6-4 y 7-6 (2) en 1h.36'. El tenista de El Palmar continúa elevando su registro triunfal en eventos de categoría ATP 500: 25 partidos dominados consecutivamente desde que cediera ante Holger Rune en el Godó de 2025.

Alcaraz continúa exhibiendo calidad en Viena. De tanto talento a veces se desordena, pero enseguida retoma la línea y manda. Pega tan duro como cualquiera e inventa más que nadie, porque su toque mágico se lo permite. Si conjunta todos sus recursos, no pierde el foco, también puede derrotar a su verdugo en Indian Wells este curso, Daniil Medvedev, a quien domina en el balance general por 7-3.

Está fuerte el ruso, ya clasificado asimismo para las ATP Finals de Turín, lo que le permitió recuperar sendos primeros 'breaks' en ambos sets con prontitud: del 3-1 al 3-2 en el primero y del 4-2 al 4-3 en el segundo.

La oposición de Medvedev aumentó el valor de la victoria de Alcaraz, que aniquiló en los instantes finales. El ruso se la jugó y una doble falta dio bola de set a Carlos, que aprovechó enseguida para 6-4 en 35 minutos.

Misma resolución favorable al murciano en el segundo, en un 'tiebreak' genial del murciano, para plantarse en la final sin ceder un set. Campeón del Open de Australia, Doha y Tokio, finalista en Montecarlo, está recuperando el nivel previo a la lesión. En un instante ilusionante, de cuentas pendientes, no tanto en Viena ni incluso París, pero sí con las ATP Finals y la Final a 8 de Bolonia.