La FOM oculta velocidades, radios, incidentes y hasta adelantamientos mientras presume de una F1 más espectacular.
En esta web hemos hablado largo y tendido a lo largo del año de cómo la FOM había cambiado la forma de retransmitir carreras en algo que identificamos como medidas de protección ante una nueva normativa técnica que había puesto de relieve aspectos que la Fórmula 1 prefería no mostrar.
Algunas maniobras fueron muy evidentes, mientras que para otras había que buscar más a fondo para caer en cuenta. Lo primero que ocurrió fue la eliminación de la infografía de velocidad punta, especialmente antes de llegar a final de recta, cuando históricamente se registraban los datos más altos. Otro punto fue el tratamiento de las cámaras ‘onboard’. Desaparecieron las vueltas completas y, de nuevo, el cambio de cámara antes de que empezara el ‘clipping’. Y el problema es que, tras año promocionando las ‘onboard’, pues resulta que la gente quiere seguir viendo esas ‘onboard’ que ahora de repente se la escondes.
Tiene su toque cómico cómo la Fórmula 1 trataba de convencernos de lo mucho que estaba gustando la normativa 2026 al tiempo que establecía un plan para justo, no mostrarnos la acción como la habían mostrado toda la vida. También desapareció la información de la carga de batería. De la noche a la mañana ganó el “cuantos menos datos, mejor”.
Hasta aquí son cosas que, aunque molesten, se pueden llegar a entender. Una cosa es que a un aficionado le molesten los cambios de tomas para que no se vea la disminución de velocidad a mitad de recta, y otra diferente que la FOM promocione cosas que directamente, por decirlo de forma suave, ‘rascan’.
El asunto es que la cosa no se ha quedado aquí, y el público, especialmente el que tiene cierta veteranía, se ha dado cuenta. Desaparecieron las radios. Ese añadido que llegó hace unos años y que, pese a que siempre ha tenido alta carga subjetiva, ya que la realización elige lo que elige, aportaba. Nos gustaba. La FOM ha decidido minimizar las radios hasta niveles absurdos y tirar más de la transcripción. Es estúpido a muchos niveles diferentes, puesto que precisamente la entonación del piloto nos permitía percibir mucho mejor la situación. Su nivel de enfado, de desesperación, de aceptación… Y lo peor es cómo son varias las ocasiones en las que se ha cazado a la Fórmula 1 ofreciendo transcripciones de mensajes de radio que jamás ocurrieron. Y una cosa es que Netflix se invente las radios de carrera en su show, y otra muy diferente que lo haga la propia F1 durante un directo…
La infografía también se ha visto afectada. La columna de cortometraje era algo dinámico, buscando ofrecer mucha información diferente, pero ahora se limita a mostrar la diferencia con el siguiente piloto. ¿Por qué? Porque es la que mejor oculta que puede haber 12 pilotos con vuelta perdida, cuatro de ellos estando tres vueltas abajo. La misma razón por la que la realización no cambia la toma de cabeza de carrera, aunque en mitad de tabla se estén intercambiando posiciones continuamente… hasta que aparecen las banderas azules y los doblajes, que ahí sí empiezan a mostrar otras cosas.
Apasionante el esmero en que no se vea un doblaje cuando antaño era un momento de tensión en el que fácilmente un piloto podía perder un precioso tiempo, y que también lleva a unos comentaristas que cada día se esfuerzan menos a aportar datos falseados a la retransmisión, pues no es lo mismo decir que el piloto de cabeza se ha dejado un segundo en la última vuelta, que decir que ha doblado a tres pilotos y ha perdido un segundo.
¿Y qué me dicen de las banderas amarillas? Hemos pasado a una realización televisiva que saltaba inmediatamente cada vez que había cualquier incidente en cualquier punto de la pista, ya sea accidente, salida de pista, trompo, pinchazo o alerón roto, a que nos mostraran “bandera amarilla en el sector X”, y ahora, finalmente, “bandera amarilla”. ¿Bandera amarilla dónde? ¿En cabeza? ¿En mitad de tabla? ¿Al final?
Me imagino al responsable de realización en su sala contestándome: “jajaja ¿para qué quieres saber eso?”. Por más que intento buscarle un razonamiento a la idea de no mostrar inmediatamente los incidentes, soy incapaz de llegar a algo que tenga el más mínimo sentido. Comenzaron así en las retransmisiones de los entrenamientos libres, donde las incidencias se mostraban en formato repetición, pero se respetaba el riguroso directo en clasificación y carrera. Hasta que también comenzaron a hacerlo en estas sesiones. Y de esto, saltamos directamente a ni ofrecer repeticiones.
¿Cómo es posible que en la pasada carrera de Austin, durante las primeras vueltas, se mostrara continuamente el cartel de banderas amarillas e incluso coche de seguridad virtual, y que la realización no nos mostrase nada? Ni trozos de fibra en la pista, ni un coche dañado, ni una repetición. Nada de nada. Nos quedamos esperando como vacas mirando el tren. Como decía… soy incapaz de encontrarle una razón lógica.
Muchos años atrás, cuando la Fórmula 1 comenzó a obsesionarse con la fiabilidad introduciendo normas de que el motor debía durar un Gran Premio, luego dos, luego tres motores para toda la temporada, teóricamente buscando una reducción de costes, compañeros me defendían que se hacía por la imagen de los fabricantes. Ningún motorista quiere ver cómo su unidad de potencia estalla por los cuatro costados durante una carrera, por mucho que al aficionado le guste esa imagen, y sobre todo, que añada ese punto de emoción e incertidumbre porque el fallo de fiabilidad puede ocurrir en cualquier momento. ¿Para qué vas a seguir viendo una carrera en la que el líder lleva 30 segundos de ventaja al segundo? Pues porque lo mismo le revienta el motor. Eran otros tiempos, sin duda, y aunque me pese, era el camino que la F1 decidió seguir para contentar a los fabricantes. No me gusta, pero lo entiendo.
¿Pero la imagen de un motor explotando la hemos extrapolado a no mostrar un coche accidentado o dañado en pista más que lo imprescindible? ¿Cuál es la lógica? ¿No me voy a comprar un Williams (¿?) si me muestran el coche de Albon hecho pedazos porque se acaba de chocar con alguien? ¿Su patrocinador principal, Komatsu, va a perder ventas de excavadoras? ¡Son carreras de coches! Es un argumento que me resulta tan estúpido que la sola idea de que pueda ser la razón real me produce escalofríos. Pero alguna razón hay… algún motivo por el que no vimos, o no soy capaz de recordar, una sola repetición del contacto entre Albon y Alonso, ni de que no nos mostraran el cacho de coche que le faltaba al asturiano… ni tampoco cuando se le desprendió el alerón y estuvo forzado a una parada… que tampoco nos mostraron, soy incapaz de entenderla.
Sí, Liberty Media maneja centenares de métricas y sus expertos son los mayores expertos en ‘expertidad’ del universo ‘expertil’, pero yo, un aficionado clásico que llegó aquí por las carreras y no tanto por el nombre que Charles Leclerc le haya puesto a su nuevo perro, le resulta chocante.
Las retransmisiones de finales de los 90 eran bastante pobres. Quien tenga memoria y veteranía, recordará que ni tan siquiera vimos a Pedro de la Rosa cruzar meta en el Gran Premio de Australia de 1999 cuando el español logró su primer punto en la categoría a bordo de un Arrows, a pesar de que entonces esto significaba ser sexto. Sexto un día que solo ocho de los 22 participantes vieron meta. Desde luego, eran otros tiempos.
Pero la forma en la que fue mejorando la retransmisión año a año, con mejor infografía, radio, repeticiones, fue sin duda una de las claves de la creciente popularidad de la categoría. Y aquí estamos, 25 años después, preguntándonos a qué se debe este paso atrás tan evidente respecto a lo que veíamos tan solo hace un par de temporadas.
Debe ser como la quinta o sexta vez que escribo del tema desde que esta nefasta temporada 2026 echó a rodar, y la verdad es que no era algo que pensara hacer precisamente por no repetirme hasta la saciedad, pero el hecho de haberme cruzado en ‘Reddit’ con un extenso hilo que también recogían estas inquietudes hace que te sientas más humano… aunque de forma sorprendente no faltaban los comentarios defendiendo la actual retransmisión.
El punto es que, independientemente de la decepción que ha resultado ser la normativa 2026, si a ti también te parece que las retransmisiones están siendo horribles, no estás solo. A partir de ahí… ¿Cómo hacerle ver a Liberty Media que esto no nos gusta? Lo siento, no se puede, están demasiado ocupados presumiendo de datos que les dan la razón.
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