La IndyCar aterrizará en Barcelona en 2027 y lo hará en un momento que difícilmente podría ser más oportuno. Después de 36 años consecutivos recibiendo a la Fórmula 1, el Circuit de Barcelona-Catalunya se quedará sin Gran Premio del Gran Circo la próxima temporada. Pero las gradas de Montmeló no se quedarán sin monoplazas de primer nivel: el campeonato estadounidense ocupará parte de ese vacío y Alex Palou no tiene ningún problema en reconocer que eso juega a su favor.

El pentacampeón de la IndyCar, que podrá competir por primera vez en casa el próximo 18 de julio, abordó esta circunstancia durante un encuentro con un reducido grupo de medios, entre ellos Motorsport.com, tras la presentación oficial de la carrera.

Y lejos de esquivar la comparación con la Fórmula 1, fue especialmente claro.

"Creo que obviamente va a ayudar, pero no creo que la IndyCar venga aquí como para quedarse con el mercado que hay de la Fórmula 1", explicó Palou, consciente de que el campeonato estadounidense encontrará en Catalunya un público acostumbrado desde hace décadas a disfrutar de las carreras de monoplazas.

"Nosotros nos vamos a beneficiar mucho de la Fórmula 1, de lo que ha creado la Fórmula 1 aquí. Que el año que viene no haya Fórmula 1 aquí, quieras o no, nos va a ayudar", reconoció.

La situación tiene su explicación. Barcelona ha entrado en un sistema de rotación con Spa-Francorchamps que permitirá a Montmeló recibir nuevamente a la F1 en 2028, 2030 y 2032, pero no en 2027. Y precisamente en ese primer año de ausencia, la IndyCar llegará a España con un acuerdo de diez temporadas y su gran estrella como principal reclamo.

Sin embargo, Palou prefiere hablar de una oportunidad para ampliar la oferta de automovilismo, no de una guerra por los aficionados.

"Espero que mucha gente venga y pueda saciar ese hambre de carreras. Pero creo que al final las dos pueden estar, son diferentes y son dos mercados que se pueden compartir", añadió.

Porque aunque ambas competiciones compartan los monoplazas, sus diferencias van mucho más allá de los coches. Y Palou considera que precisamente ahí está uno de los grandes atractivos para quienes descubran la IndyCar por primera vez en Montmeló.

"Una de las grandes cualidades que tiene la IndyCar es que normalmente en los circuitos la gente se puede mover por todas partes, pueden tocar los coches, no mucho, sobre todo si es el mío, pero pueden acercarse mucho", bromeó el piloto de Chip Ganassi Racing.

"El contacto con los pilotos también es muy cercano, así que yo creo que esa es la gran diferencia con otras categorías".

A ello se suma un espectáculo deportivo con características propias: repostajes durante las paradas en boxes, monoplazas construidos bajo una normativa común y carreras en las que las estrategias y las luchas cuerpo a cuerpo suelen tener un protagonismo especial.

"Tenemos repostajes en los pitstops, tenemos más adelantamientos normalmente, todos los coches son iguales y siempre hay guerra, así que creo que les va a gustar", aseguró.

La IndyCar no pretende convertirse en una segunda Fórmula 1 en Barcelona. Pero sí aprovechar el escaparate que el Gran Circo ha construido durante décadas y ofrecer a los aficionados una forma diferente de vivir las carreras.

Y con Palou como anfitrión, la categoría estadounidense difícilmente podría encontrar una mejor oportunidad para presentarse ante el público español.

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