Foto de: Simon Galloway / LAT Images via Getty Images
La Fórmula 1 preparó una actualización de software para evitar otro episodio como el de Sepang. Max Verstappen, por si acaso, dice haber instalado un antivirus. El neerlandés apenas necesitó una frase este jueves en Brasil para convertir una pregunta sobre la lluvia y la electrónica de los coches de 2026 en otra de sus pullas.
La cuestión iba dirigida a los posibles problemas si el agua vuelve a aparecer en Interlagos. Con el recuerdo de varios monoplazas perdiendo potencia en Malasia todavía reciente, ¿había preocupación por que se repitiera algo parecido?
"He instalado un antivirus en mi coche, así que estaré bien", respondió Verstappen.
La broma tenía un antecedente bastante menos divertido. En Sepang, rodar a velocidades muy bajas detrás del coche de seguridad desencadenó un fallo en el software asociado a la gestión de potencia en mojado. Algunos coches perdieron la capacidad de volver a acelerar y la carrera tuvo que detenerse con bandera roja. Verstappen fue el primero en sufrir los síntomas.
Desde entonces ha habido trabajo para corregirlo. La FIA introdujo una actualización en Austin y organizó una comprobación específica al terminar los primeros libres: los pilotos debían pasar por la curva 15 a unos 35 km/h durante al menos tres segundos, con el modo de baja adherencia activado pese al asfalto seco. No se reprodujeron las anomalías de Malasia. El sistema, esta vez, sí pasó el examen.
Brasil puede ofrecer una prueba bastante más real. La previsión publicada por la F1 contempla riesgo de lluvia tanto el sábado como el domingo, de modo que el asunto tiene recorrido más allá del chiste. Otra cosa es que Verstappen necesitara ponerse solemne para responder.
En lo deportivo, el piloto de Red Bull fue bastante menos tajante. No señaló un favorito para Interlagos y situó la diferencia entre ganar o quedarse detrás en acertar con la puesta a punto y la gestión de la energía.
"Es difícil decirlo, porque creo que las diferencias delante son tan pequeñas que a veces todo depende de clavar los reglajes o el despliegue de energía, ese tipo de cosas. Tenemos que intentar hacerlo", explicó.
El regreso al formato convencional, sin sprint, dará más tiempo para trabajar en el coche. Aunque Max tampoco quiso dar por hecho que disponer de más entrenamientos vaya a facilitarle la vida.
"Los últimos años ha sido un evento sprint. Ahora supongo que tenemos un poco más de tiempo para poner a punto el coche. Puede ser bueno, puede ser malo. No lo sé, veremos cómo va".
Lo que sí tiene claro es por qué Interlagos suele ofrecer carreras con movimiento. Sus curvas permiten probar distintas trazadas y preparar un adelantamiento varios giros de volante antes de ejecutarlo.
"Puedes hacer líneas diferentes, y cómo enlazas las curvas con esas trazadas quizá te da una oportunidad en la siguiente. La degradación normalmente es bastante alta, algo que creo que favorece las carreras", analizó.
"Todos esos factores juntos ayudan a crear espectáculo. Y luego, por supuesto, si entra en juego el tiempo, también".
El agua puede añadir otra vuelta de tuerca a una pelea que Verstappen ya espera ajustada. El antivirus, de momento, solo forma parte de su particular puesta a punto verbal.
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