Andrea Kimi Antonelli ha conquistado su primer título mundial de Fórmula 1 después de terminar tercero en el Gran Premio de México, convirtiéndose en el campeón más joven de la historia de la F1 y en el primer piloto de Mercedes que gana el campeonato de pilotos desde Lewis Hamilton en 2020.
El italiano, de 20 años, ha sido una de las grandes revelaciones de esta temporada, respondiendo a las expectativas que Mercedes depositó en él cuando decidió apostar por su talento para 2025. Aunque la combinación de las habilidades de Antonelli y un competitivo chasis de Mercedes ha terminado por darle el título, ha habido varios puntos de inflexión que han marcado su temporada de campeón.
Es momento de echar la vista atrás y repasar un año extraordinario a través de los siete momentos más importantes de la temporada 2026 de Antonelli.
Antonelli logró su primera victoria en la F1 en la segunda carrera de la temporada y, desde entonces, no miró atrás.
Foto de: Rudy Carezzevoli / Getty Images
Después de que George Russell ganara la carrera inaugural de la temporada en Melbourne, habría sido comprensible pensar: "Bueno, pues ahí se va el campeonato". Como posible aspirante al título, Antonelli apenas parecía entrar en las quinielas. Era demasiado inexperto, decían algunos (y, para ser justos, probablemente nosotros también). Aunque su rendimiento había mejorado a finales de 2025, se daba por hecho que Russell aprovecharía su mayor experiencia para construir una candidatura al campeonato más sólida.
Pero lo cierto es que China cambió esa percepción. Al principio, todo apuntaba a otra carrera en la que Russell podría aprovechar la ventaja inicial de Mercedes para sumar una nueva victoria, como había demostrado al imponerse en la sprint después de superar a Hamilton en una emocionante batalla por el liderato, con constantes cambios de posición. Sin embargo, todo se torció en la clasificación.
Una rotura del alerón delantero en la Q2, seguida de un problema con la unidad de potencia en la Q3, dejó a Russell a contrapié. El británico tuvo que remar a contracorriente y Antonelli encontró el camino prácticamente despejado hacia su primera pole position. El único problema era conservarla, porque Ferrari había demostrado que su coche era capaz de realizar salidas fulgurantes, mientras que los Mercedes tendían a quedarse clavados, como ya se había visto en Melbourne y en la sprint de Shanghái.
Aunque Antonelli perdió una posición frente a Hamilton en la salida, esta vez no tuvo tantos problemas y solo cedió esa plaza, lo que le permitió mantenerse por delante de Charles Leclerc. En la segunda vuelta, Antonelli adelantó a Hamilton en la curva 14 para recuperar el liderato.
A partir de ahí, tuvo prácticamente vía libre hacia la victoria, ayudado por el hecho de que los Ferrari se enzarzaron en una batalla con Russell, que había caído por detrás de ambos coches rojos en la salida. Un pequeño error en esa misma curva 14 hizo contener la respiración a más de uno cuando Antonelli se fue por la escapatoria, pero el italiano se recuperó rápidamente para conquistar su primera victoria en un gran premio.
Russell y Antonelli lucharon por la victoria tanto en la sprint como en el gran premio de Canadá, pero un fallo en la unidad de potencia del británico puso fin prematuramente a esa batalla.
Foto de: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
Después de estrenarse como ganador, Antonelli encadenó nuevas victorias a ambos lados del inesperado parón de abril, provocado por la cancelación de las carreras de Bahrein y Arabia Saudí debido a las consecuencias del conflicto de Estados Unidos e Israel con Irán.
Una victoria en Suzuka precedió al descanso y, a su regreso, Antonelli consiguió contener a un Lando Norris que había recuperado competitividad en Miami para sumar su tercer triunfo consecutivo.
Las mejoras introducidas por Mercedes en Montreal permitieron al equipo ampliar ligeramente su ventaja en Canadá, convirtiendo la lucha por la victoria prácticamente en un duelo entre sus dos pilotos.
La sprint estuvo a punto de terminar mal cuando Antonelli se vio envuelto en una batalla rueda a rueda con Russell, que dejó sin espacio a su compañero en la primera curva y permitió que Norris se colara entre los dos Mercedes. Ante la posibilidad de que se repitiera una situación similar en el gran premio, ambos recibieron instrucciones de mantener una lucha limpia.
Y eso fue precisamente lo que ocurrió. Russell consiguió la pole, aunque perdió posiciones frente a Antonelli y Norris cuando los McLaren apostaron por los neumáticos intermedios para la salida. Una ventaja que apenas duró una vuelta, antes de que quedara claro que el equipo de Woking había asumido un riesgo que no le iba a reportar ningún beneficio.
Aquello devolvió a Mercedes el doblete provisional y abrió la puerta a un enfrentamiento directo entre Antonelli y Russell por el liderato de la carrera.
Con el modo de adelantamiento demostrando ser especialmente eficaz gracias al rebufo en la recta trasera, ambos intercambiaron posiciones repetidamente. Cuando la carrera entró en su fase intermedia, Russell había recuperado el liderato e intentaba abrir hueco respecto a su compañero.
Pero todo se terminó en la vuelta 30. Russell primero se fue por la hierba en la curva 8 y después detuvo su coche a la salida de la chicane, visiblemente furioso por el fallo de su unidad de potencia Mercedes.
Un problema en la batería resultó definitivo y supuso un golpe durísimo para sus aspiraciones al título, mientras Antonelli sumaba otros 25 puntos de ventaja sobre él sin encontrar demasiada resistencia.
Foto de: Alex Bierens de Haan / LAT Images via Getty Images
Puede que este no fuera un momento tan decisivo para el campeonato como algunos de los otros de esta lista, pero sí representó un paso importante en el camino de Antonelli hacia el título.
Mientras que otras carreras supusieron puntos de inflexión o grandes diferencias de puntos a su favor, esta fue, sencillamente, una demostración de su enorme calidad como piloto.
Mercedes parecía tener problemas durante los entrenamientos del viernes, ya que Ferrari había dado un paso adelante con sus mejoras y parecía disponer de un coche mucho más adaptado a las exigencias de Mónaco, con sus numerosos baches, pianos y curvas estrechas.
Sin embargo, Ferrari no consiguió trasladar ese potencial a la clasificación. Red Bull era más fuerte en el primer y tercer sector, mientras que la escudería italiana solo lograba destacar en el segundo.
Mercedes no era el equipo más rápido en ninguno de los sectores por separado, pero Antonelli consiguió completar una vuelta perfecta para hacerse con la pole, por un margen mínimo sobre Max Verstappen y con una impresionante ventaja de cuatro décimas respecto a Russell.
Después, el coche de Verstappen decidió que no quería participar en la carrera y apenas consiguió arrancar. Eso dejó a Hamilton pegado a la parte trasera de Antonelli, pero el piloto de Mercedes empezó a ampliar progresivamente su ventaja gracias a un ritmo endiablado y, sobre todo, constante.
Cada vuelta era de una precisión milimétrica. Sin embargo, todo el trabajo de Antonelli quedó neutralizado en la parte final de la carrera por la aparición de un coche de seguridad y una bandera roja, después de que el asfalto comenzara a deteriorarse en la curva de Antony Noghes.
Con Hamilton a su lado en la nueva salida desde parado, Antonelli podía temer la superioridad del Ferrari al arrancar. Pero el británico sufrió un exceso de patinaje de las ruedas y el piloto nacido en Bolonia tuvo vía libre para conducir al pelotón hasta la bandera a cuadros.
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Después de Mónaco, Antonelli tuvo que encajar varios golpes durante una complicada racha de tres carreras que fue reduciendo su ventaja al frente del campeonato.
Mercedes cayó ante la estrategia de tres paradas de Ferrari en Barcelona, donde Hamilton se llevó la victoria. Para colmo, Antonelli abandonó en las últimas vueltas después de haber adelantado a Russell por la segunda posición.
Russell ganó después en el Red Bull Ring, mientras Antonelli se veía envuelto en una batalla con Verstappen por la segunda plaza, tras perder terreno en las primeras vueltas por un inicio de carrera bastante accidentado.
En Silverstone, Antonelli tuvo que perseguir a Leclerc en busca de la victoria, pero sus esfuerzos se vieron perjudicados cuando una pieza del protector de una de sus ruedas se desprendió, obligándole a realizar dos paradas adicionales para identificar y solucionar el problema. Una posterior sanción por superar los límites de pista dejó al italiano sin puntos en su visita al Reino Unido.
Aquella racha de infortunios redujo su ventaja en el campeonato a solo 25 puntos, por lo que necesitaba frenar la sangría en Bélgica.
Después de conseguir la pole en Spa-Francorchamps, Antonelli fue superado por Verstappen en la aproximación a Eau Rouge. Sin embargo, el piloto de Red Bull había agotado su batería y quedó expuesto a un contraataque en la recta de Kemmel.
Más atrás, Russell también se había quedado sin batería y se vio rodeado de rivales en la aproximación a Les Combes, lo que provocó un contacto con Hamilton y un final poco glorioso en la grava.
Antonelli, no obstante, todavía tenía que pelear por la victoria. Después de realizar su parada para montar neumáticos duros al final de la vuelta 18, apareció un coche de seguridad virtual por la presencia de restos en la pista dos giros más tarde. Eso permitió a Leclerc efectuar una parada con una pérdida de tiempo reducida y reincorporarse por delante del líder del campeonato.
Norris, que todavía no había parado, fue superado sin demasiadas dificultades por ambos poco después de la reanudación. Una vez dejó atrás al McLaren, Antonelli comenzó a recortar rápidamente los 2,8 segundos de ventaja de Leclerc.
Cuando finalmente alcanzó al monegasco, la maniobra resultó relativamente sencilla: Antonelli adelantó al Ferrari por el exterior en la vuelta 34 para recuperar la primera posición y, posteriormente, sumar otros 25 puntos de ventaja sobre Russell.
Foto de: Clive Rose / Formula 1 via Getty Images
Monza representaba una oportunidad de oro para que Russell redujera la diferencia de puntos con Antonelli en el campeonato, ya que el ídolo local arrastraba una serie de penalizaciones en parrilla que lo relegaban a las últimas posiciones.
Aparentemente, Russell solo tenía un obstáculo en su camino: el sorprendente autor de la pole, Pierre Gasly, que había completado una vuelta espectacular el sábado por la tarde, desatando la euforia en el garaje de Alpine.
Gasly consiguió conservar el liderato en la salida, pero Russell adelantó al francés en la segunda vuelta y después mantuvo la primera posición en una nueva salida desde parado, tras el accidente de Leclerc contra las barreras en la Parabólica.
Las cosas pintaban bastante bien para Russell, pero Antonelli no estaba dispuesto a permitir que su compañero redujera su ventaja en el campeonato.
Así que comenzó a remontar a toda velocidad desde la zona trasera hasta la parte baja de la zona media, utilizando neumáticos duros y con la intención de alargar su primer stint antes de cambiar a un compuesto más blando.
La bandera roja alteró ligeramente sus planes, aunque el posterior cambio a los medios terminó proporcionándole el rendimiento necesario para continuar su remontada. Recuperó 18 posiciones en 18 vueltas y acabó adelantando a Russell para hacerse con el liderato en el giro 18.
Ambos continuaron luchando como ya habían hecho en Canadá, aunque Mercedes terminó pidiendo a sus pilotos que se escaparan y dejaran de permitir que Verstappen se mantuviera cerca gracias al modo de adelantamiento. En aquel momento, Russell volvía a estar por delante de Antonelli.
Pero la aparición de un coche de seguridad virtual cambió por completo la dinámica de la carrera.
Cuando Lance Stroll se retiró por un problema hidráulico, Antonelli tuvo la oportunidad de deshacerse de sus neumáticos medios y montar otro juego, mientras Russell continuaba con los duros. Mercedes decidió dividir las estrategias, sin saber si Antonelli sería capaz de alcanzar a su compañero.
Al principio, Russell frenó el avance de Antonelli gracias a un ritmo sólido, pero los neumáticos duros empezaron a acusar el desgaste. Antonelli se recuperó de una salida de pista en la curva 2, volvió a concentrarse y adelantó a su compañero en la vuelta 50.
De todos los momentos decisivos para el título que aparecen en esta lista, el de Monza parece el más contundente.
Mercedes se jugaba mucho en la primera visita de la Fórmula 1 a Malasia desde 2017, una carrera incorporada precipitadamente al calendario después de que los organizadores del Gran Premio de Bahrein llegaran a un acuerdo con el circuito de Sepang.
En primer lugar, el equipo estrenaba una serie de mejoras en el suelo y unos pontones visiblemente diferentes, con los que esperaba distanciarse de Ferrari y de un Red Bull que había recuperado competitividad.
En segundo lugar, Petronas, patrocinador principal del equipo y la mayor petrolera de Malasia, tenía una presencia destacada en la decoración del coche, dominada por un tono verde turquesa.
El problema fue que las mejoras resultaron difíciles de hacer funcionar. Aunque los pilotos de Mercedes notaron sus beneficios en las curvas rápidas, fue muy complicado encontrar la ventana adecuada de configuración del monoplaza.
Antonelli se clasificó por detrás de Verstappen y Hamilton, mientras que Russell fue séptimo. Ambos se vieron favorecidos por una sanción en parrilla a Hadjar.
La intensa lluvia retrasó la salida y, cuando los coches comenzaron finalmente a rodar, una serie de fallos en las unidades de potencia de distintos pilotos llevó a la FIA a detener la carrera.
Una vez distribuida la solución al problema, la prueba pudo comenzar, más de 90 minutos después de la hora inicialmente prevista.
Cuando Verstappen tuvo dificultades para arrancar en condiciones de humedad, Antonelli y Russell se lanzaron al frente del pelotón. Mercedes había apostado por los neumáticos intermedios para la salida, una decisión que dio sus frutos inmediatamente.
Cuando el circuito comenzó a secarse, una salida de pista de Valtteri Bottas en la grava provocó un coche de seguridad virtual y ofreció la oportunidad perfecta para cambiar los intermedios por neumáticos de seco.
Antonelli quizá fue demasiado prudente en la reanudación, y Verstappen encontró una gran tracción en las primeras curvas para recuperar el liderato frente al italiano. Russell también superó al Red Bull y dejó a Antonelli en tercera posición.
Los dos Mercedes volvieron a intercambiar posiciones en la vuelta 21, cuando Antonelli adelantó a su compañero. Todo apuntaba a que ambos se repartirían las dos plazas restantes del podio, hasta que apareció un coche de seguridad.
La detención de Alex Albon a un lado de la pista provocó la neutralización y, cuando la carrera parecía estar a punto de reanudarse, el coche de Russell se quedó parado por otro problema en la unidad de potencia, justo en un momento crucial de la temporada.
Después de haber recuperado algunos puntos con su victoria en Bakú, el abandono de Russell lo dejaba ante una desventaja de 84 puntos respecto a su compañero.
Tras la cita de Malasia, Antonelli tenía prácticamente el título a punto de caramelo.
Foto de: Bryn Lennon / Formula 1 via Getty Images
Si hay algo que desea cualquier piloto que está a punto de proclamarse campeón del mundo, con una sola carrera separándolo del título, es tener un fin de semana tranquilo.
Pero cuando Antonelli se despertó con fiebre antes del Gran Premio de Ciudad de México, quedó claro que no iba a tener un camino de rosas.
Antonelli se perdió las sesiones con los medios del jueves, apenas tuvo energía suficiente para completar los entrenamientos del viernes y pareció recuperar su mejor versión cuando se quedó muy cerca del mejor tiempo en la FP3.
Sin embargo, la clasificación no salió como esperaba. Consiguió el quinto mejor tiempo, pero fue más lento que su compañero Russell y reconoció que había pilotado cansado y tenso.
Quizá toda la presión alrededor del campeonato empezaba a pasarle factura, al igual que las secuelas de la enfermedad que había sufrido durante la semana.
Después de la clasificación, llegó a sugerir que se «atiborraría» de melatonina para poder dormir y, desde la cuarta posición de la parrilla, gracias a una penalización de un puesto a Verstappen, estaba preparado para afrontar la carrera.
Fue una actuación prudente, pero muy bien gestionada y no exenta de momentos de riesgo.
Aunque Antonelli perdió una posición frente a un Verstappen que salió al ataque, cuando el tetracampeón se coló entre los dos Mercedes en la curva 1 y después aprovechó la batalla entre los Ferrari, el italiano al menos consiguió distanciarse de Russell.
A partir de ahí, Antonelli parecía dispuesto a conformarse con asegurar la cuarta posición, aunque llegó a liderar durante algunas vueltas después de alargar su primer stint con neumáticos blandos hasta el giro 43.
Pero tampoco iba a tener la oportunidad de llegar tranquilamente hasta el final.
Un fallo en la suspensión de Bottas provocó una bandera roja de 35 minutos, obligando a Antonelli a afrontar otra salida desde parado cuando todavía quedaban 24 vueltas.
Lo más importante fue que Antonelli consiguió mantener detrás a Norris, que ocupaba la quinta posición, pese a realizar una salida menos que ideal desde el lado sucio de la parrilla.
Pero el italiano no se conformaba con terminar cuarto.
Un Leclerc debilitado, que arrastraba un importante plano en su neumático delantero izquierdo, se había convertido en una presa fácil para la siguiente vuelta. Antonelli ejecutó un adelantamiento perfecto sobre el monegasco para asegurarse un lugar en el podio.
Y allí, ante las gradas del Foro Sol y con el Nessun Dorma como banda sonora, disfrutó del cariño del público mientras celebraba la conquista de su primer título mundial.
Foto de: Alastair Staley / LAT Images via Getty Images
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