Foto de: Alex Bierens de Haan / LAT Images via Getty Images
Hay temporadas en las que un equipo de Fórmula 1 lucha por ganar carreras. Otras, por arañar algún punto. Y luego está la de Williams en 2026, en la que el objetivo parece ser mucho más radical: cambiarlo prácticamente todo, aunque eso signifique sacrificar lo poco que queda del presente.
Carlos Sainz no ha escondido la delicada situación de la escudería británica durante la rueda de prensa del jueves del Gran Premio de Estados Unidos. De hecho, el madrileño ha revelado hasta qué punto llega la revolución que se está llevando a cabo en Grove, con una orden clara desde la dirección del equipo: no esperar a que termine la temporada para empezar de cero.
"Estamos atravesando cambios enormes dentro del equipo y estamos aprovechando estas últimas nueve carreras del año para ponernos a prueba y cambiar cosas en mitad de una temporada de F1", ha explicado.
"Hay un liderazgo claro por parte de la dirección, que nos ha dicho que, aunque estemos en mitad de la temporada, lo cambiemos todo, que cambiemos todo lo que sea necesario".
Una decisión tan ambiciosa como incómoda. Porque, según reconoce el propio Sainz, esta transformación está teniendo consecuencias incluso durante los grandes premios.
"Es bastante incómodo, porque estamos cambiando cosas que, incluso en mitad de un fin de semana de Fórmula 1, sientes que te están haciendo perder tiempo por vuelta o que estás haciendo demasiadas cosas", admite.
Pero el español también entiende el motivo: "Lo hacemos con el objetivo de quitarnos todo ese trabajo de encima con un coche con el que sabemos que es muy difícil puntuar y asegurarnos de empezar el próximo año con buen pie".
La situación deportiva tampoco invita al optimismo inmediato. Williams ocupa la novena posición del Mundial de Constructores, con apenas 12 puntos, y la gran evolución estrenada en Bakú no ha conseguido transformar su competitividad.
El nuevo chasis, más ligero, ha permitido a Sainz alcanzar la Q2 en tres clasificaciones consecutivas, pero ahí termina prácticamente todo el progreso.
"No, no es un coche suficientemente bueno para luchar por los puntos", ha reconocido sin rodeos. "Es un coche con el que puedes entrar en Q2 haciendo una muy buena vuelta en Q1 y competir desde ahí. Si los demás cometen errores, quizá puedas conseguir un punto, como hicimos en Bakú".
"Pero la realidad es que nuestra posición no es puntuar. En cuanto la carrera se estabiliza y todo el mundo encuentra su ritmo, creo que ahora mismo es muy difícil acabar por encima del 14º o 15º puesto".
Ni siquiera Austin, uno de sus circuitos favoritos y donde consiguió un podio al sprint con Williams en 2025, cambia las expectativas.
"No espero un podio este año", ha reconocido bromeando.
Así, mientras otros equipos apuran sus opciones en las últimas seis carreras, Williams parece haber asumido que su mayor oportunidad ya no está en 2026. La apuesta es arriesgada: renunciar a parte del rendimiento inmediato para construir algo mejor. Y Sainz, que llegó a Grove con otras expectativas, está viviendo esa transformación desde dentro.
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