La Fórmula 1 todavía está intentando entender del todo sus nuevos motores de 2026 y ya empieza a mirar hacia los siguientes. Y no precisamente para seguir por el mismo camino. Mohammed Ben Sulayem tiene prácticamente decidido que los V8 deben regresar a la categoría reina, a ser posible en 2030, con una receta que promete recuperar el sonido, reducir el peso y, sobre todo, simplificar unos propulsores que este año están dando más de un quebradero de cabeza.

Pero Honda, uno de los fabricantes que más está sufriendo con la normativa actual, ya ha lanzado una advertencia: sobre el papel todo parece muy sencillo, hasta que toca construir un motor capaz de ganar carreras.

La idea de la FIA pasa por dejar atrás el protagonismo de la parte eléctrica que caracteriza a las unidades de potencia actuales, con una distribución de potencia cercana al 50% entre combustión y electricidad, para apostar por motores V8 con una electrificación mucho menor y combustibles sostenibles.

Ben Sulayem lleva meses defendiendo este cambio y recientemente ha ido un paso más allá, situando 2030 como su objetivo. Sin embargo, aunque el presidente de la FIA asegura que el regreso de los V8 es prácticamente inevitable, todavía quedan cuestiones técnicas y económicas por acordar con los fabricantes.

Y ahí es donde Honda introduce un matiz importante. Preguntado durante el Gran Premio de Estados Unidos por los planes de la FIA y, especialmente, por la posibilidad de desarrollar estos motores en menos tiempo del que tuvieron los fabricantes para preparar el reglamento de 2026, Shintaro Orihara, responsable de Honda en los circuitos, se mostró bastante menos convencido de que la simplificación vaya a facilitar tanto las cosas.

"He visto brevemente la propuesta. Parece sencilla, pero desarrollar una nueva unidad de potencia con un reglamento diferente siempre supone un desafío. No creo que desarrollar el motor sea sencillo", explicó a los medios, entre ellos Motorsport.com.

Shintaro Orihara, Director General de Pista y Jefe de Ingeniería de Honda Racing Corporation

Foto de: Alex Bierens de Haan / LAT Images via Getty Images

Y cuando se le planteó que el objetivo no es simplemente construir un motor que funcione, sino uno capaz de luchar por victorias y campeonatos, insistió en la misma idea.

"Desarrollar una nueva unidad de potencia en una competición tan exigente como la Fórmula 1 siempre es difícil".

El regreso de los V8 permitiría reducir la complejidad de las actuales unidades de potencia, aligerar los monoplazas y recuperar parte del sonido perdido en 2014. Sin embargo, adelantar el cambio a 2030 también supondría recortar los plazos de desarrollo, algo que preocupa a los fabricantes después de las enormes inversiones realizadas para la normativa de 2026.

Honda, en cualquier caso, no se opone al regreso de los V8. Simplemente recuerda que una cosa es diseñar sobre el papel una Fórmula 1 más sencilla y otra muy distinta construir un motor capaz de ganar carreras. Porque, por mucho que cambien las reglas, la carrera tecnológica entre fabricantes no va a desaparecer.

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