Si hay una característica que hace único a Austin dentro del calendario de la Fórmula 1 es su asfalto. No tanto por el tipo de materiales utilizados, sino por la cantidad de baches y desniveles que presenta el trazado. Un factor que no solo complica la búsqueda de la puesta a punto ideal, sino que también pone a prueba la espalda de los pilotos. Max Verstappen explicó que el año pasado, cuando los coches de efecto suelo ya habían alcanzado su máximo nivel de desarrollo, llegó a soportar impactos verticales de aproximadamente 9G en algunos puntos del circuito. Una cifra enorme que ayuda a entender por qué los pilotos estaban deseando dejar atrás aquella generación de monoplazas. El origen del problema estaba en la filosofía de los coches del anterior ciclo reglamentario. La altura respecto al suelo era uno de los parámetros más sensibles a la hora de maximizar el rendimiento del fondo plano y, por tanto, la carga aerodinámica. Esto empujaba a los equipos a utilizar configuraciones de suspensión muy rígidas, que garantizaban una plataforma más estable, pero hacían que el coche tuviera más dificultades para absorber los pianos y las irregularidades del asfalto. Isack Hadjar, Red Bull Racing Foto di: Liam Fabre Aunque los monoplazas de 2026 se han alejado de los extremos de la era del efecto suelo, los ingenieros no han podido abandonar por completo las configuraciones rígidas. El fondo plano tiene menos importancia que antes, pero la necesidad de mantener una plataforma aerodinámica estable para que otros elementos del coche trabajen en conjunto sigue limitando el margen de maniobra a la hora de ajustar la rigidez de las suspensiones y encontrar el equilibrio ideal en cuanto a la altura respecto al suelo. En Austin, sin embargo, encontrar el compromiso adecuado resulta todavía más complicado: los numerosos baches repartidos por el circuito ponen constantemente a prueba el comportamiento del monoplaza, especialmente en las frenadas más exigentes. "Como era de esperar, el coche rebota bastante. Hay muchos baches y hay que tener cuidado. El problema es que, con este tipo de configuración, que en términos de rigidez no es tan diferente a la del año pasado, al coche le cuesta absorber estas irregularidades", explicó Pierre Waché, director técnico de Red Bull, después de los entrenamientos libres. El RB22 es uno de los monoplazas más sensibles en este aspecto, aunque se trata de un problema que, en mayor o menor medida, ha afectado a todos los equipos. Charles Leclerc, Ferrari Foto di: Simon Galloway / LAT Images via Getty Images Más allá de las rectas, donde se busca que el coche circule lo más cerca posible del suelo para reducir la resistencia aerodinámica, el problema aparece principalmente en las frenadas más exigentes, como las de las curvas 1 y 12. En estos puntos se llega a gran velocidad y, cuando los alerones móviles delanteros y traseros se cierran, el rápido aumento de la carga aerodinámica empuja el monoplaza hacia el asfalto. Es un fenómeno que ya se observó durante los test de pretemporada de Bahrein. En la curva 1, donde el asfalto presenta varias irregularidades, el cierre de los alerones móviles provocaba que el coche golpeara los baches con el fondo plano, hasta llegar a tocar el suelo. En Austin, el efecto es todavía más acusado. No solo por las numerosas ondulaciones presentes en la curva 1, sino también porque la frenada se realiza en subida, una circunstancia que tiende a intensificar aún más este fenómeno. Un factor que, junto con el viento, contribuyó a los numerosos bloqueos de ruedas que se observaron durante la jornada del viernes. Encontrar el equilibrio adecuado resulta, por tanto, especialmente complicado. Austin exige una plataforma aerodinámica estable tanto en las curvas rápidas del primer sector como en los cambios de dirección del último tramo. Ablandar demasiado las suspensiones para absorber las irregularidades del asfalto puede perjudicar la precisión del coche y la consistencia de su comportamiento aerodinámico, mientras que una configuración más rígida hace que el monoplaza sea todavía más vulnerable a los efectos de los baches. Relacionado: Fórmula 1Verstappen carga contra los baches 'inaceptables' de Austin: "Está fuera de control" Fórmula 1"Es bastante malo": por qué Norris necesita pastillas para el dolor de cabeza en Austin
MOTORSPORT.COM
Los baches de Austin ponen en jaque a los coches de 2026: casi tan rígidos como antes
Aunque el reglamento de 2026 ha reducido la importancia del fondo plano, controlar la altura del coche sigue siendo fundamental. Esto hace que los monoplazas sean especialmente sensibles a los numerosos baches de Austin, sobre todo en las frenadas, donde llegan a tocar el asfalto.
