La pubalgia, su fallida salida al Barcelona, las palabras de su representante... el extremo vive en medio de una vorágine.
Nico Williams ha vivido desde 2024 rodeado de un ruido mediático que contrasta con su ejemplar comportamiento público. Su gran Eurocopa le catapultó como estrella mundial, un jugador apetecido por gran parte de la realeza de la Champions. Ese mismo año se anotó la ansiada Copa en Bilbao. Pronto se dispararon las especulaciones sobre un posible fichaje por el Barcelona. Su amistad con Lamine y otros internacionales azulgranas alimentó un culebrón que ocupó portadas durante meses, pese a que finalmente continuó en el Athletic. El propio jugador resumió aquella situación admitiendo que en el fútbol existen muchos intereses y que “siempre hay ruido”. La economía del club culé no estaba para emprender una operación de este nivel. Finalmente firmaron a Olmo.
El episodio volvió a repetirse con mayor intensidad en 2025, en un tira y afloja especialmente cansino. Esta vez el problema era las pocas garantías para poder inscribirle, por las limitaciones con el fair play financiero de LaLiga. El hermano de Iñaki se olvidó del asunto definitivamente y renovó con el Athletic hasta 2035, cerrando uno de los grandes culebrones del mercado. La decisión tampoco terminó inmediatamente con la controversia, pues desde el presidente Laporta y algunos sectores del entorno barcelonista se cuestionó la manera en que había ido desarrollando la operación.
Al margen de esos capítulos, se vio envuelto en penosos episodios racistas, principalmente en abril de 2024, cuando denunció cánticos de ese tipo durante un partido ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. Posteriormente los hechos llegaron a la Fiscalía. Lejos de esconderse, el futbolista convirtió aquella experiencia en una causa personal y aseguró que para él y su hermano Iñaki la lucha contra el racismo constituye una responsabilidad, llegando a definirla como su “objetivo número uno”.
Los problemas con la pubalgia derivaron en un año muy malo para el 10 a nivel de club, y regresó a la alegría con la Selección en el Mundial. Esa dolencia le impidió encontrar continuidad y rendir con la explosividad habitual. Él mismo confesó que algunos días, los peores, no podía levantarse de la cama ni ir al baño. Los distintos periodos de descanso y el tratamiento conservador no terminaron de resolver el problema, hasta el punto de que durante el curso se valoraron diferentes alternativas para lograr una recuperación definitiva.
La situación llevó finalmente al Athletic a frenar al extremo y apostar por un tratamiento específico con un especialista externo. El propio club comunicó en febrero que Nico Williams quedaría fuera de las siguientes convocatorias y que su regreso dependería de la evolución de la pubalgia. El objetivo era evitar que una dolencia ya prolongada en el tiempo siguiera condicionando a un jugador determinante para el ataque rojiblanco y conseguir que pudiera competir de nuevo con regularidad y plenitud física.
No obstante, el revuelo no ha dejado de perseguirle tras superar todas estas circunstancias. La renovación de Nico Williams parecía haber dejado atrás definitivamente los interminables rumores sobre su futuro, pero unas declaraciones de su representante, Félix Tainta, han vuelto a remover un asunto especialmente sensible en el entorno del Athletic. En una entrevista en el pódcast Los Fulanos, Tainta desveló detalles de las negociaciones que mantuvo el jugador para abandonar Bilbao y recalar en el Barcelona.
El representante reconoció que Nico Williams contempló marcharse al Barça en los veranos de 2024 y 2025. Y, claro, las manifestaciones sobre que el chico veía el momento de salir “porque en el Athletic sabes las limitaciones, sabes que no vas a ganar una Champions o una Liga” han caído como una bomba en la ciudad. Las revelaciones resultaron incómodas porque recuperaban públicamente las dudas de Nico respecto a su continuidad después de que el propio jugador hubiera apostado finalmente por seguir en el Athletic y confesar su eterna fidelidad, refrendada por su hermano, su guía. La controversia volvió a colocarle en el foco, y, ahí apareció Iñaki, una autoridad en materia de los Williams. Tras la derrota del Athletic por 3-1 ante el Levante, el capitán rojiblanco abordó el asunto en la zona mixta del Ciutat de València. Lo hizo con afecto hacia Tainta, al que definió como alguien que para los hermanos es prácticamente “como un padre”, pero también con una reprimenda inequívoca: “Hemos hablado con él y ni el momento ni las formas eran las adecuadas”.
Iñaki quiso además poner un límite a la exposición pública de determinadas conversaciones: “Hay cosas que tampoco hay que sacarlas fuera de lo que viene siendo una relación de familia”. Es decir, no desmintió a Tainta, pero cuestionó obviamente que esos detalles privados salieran ahora a la luz. Al mismo tiempo, el mayor de los Williams intentó cerrar filas alrededor de su hermano. ¿Se cura así la herida? El tiempo dirá cómo reacciona San Mamés. Todo dependerá del rendimiento del internacional.
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