El resultado del Clásico le ha hecho pupa por muchos flancos a Flick. Lo ha demostrado esta semana. Desde la gestión del vestuario a lo táctico. Hasta ahora, siempre ha salido ganador de sus mini-crisis.
Aunque es posible que ni él mismo tuviese una expectativa tan alta, y que su plan futbolístico se basase en la normalidad (en la mayoría de ocasiones en fútbol, nada mejor que eso), el transcurso de la semana confirma que Mourinho ha abierto una pequeña grieta en el Barça. A Flick, el resultado le ha hecho pupa por muchos flancos. Condicionó el partido de París al Clásico y salió perdedor. Tácticamente, además, su equipo se desordenó contra el Madrid y, cuando se confirmó el 1-2, se refugió de nuevo en la falta de frescura. Pero debía haber algo más, porque el miércoles hubo comida de hermandad y cuando ocurre eso, es que hay cosas por hablar en un vestuario. El jueves, la Junta directiva sorprendió incluyendo en su nota informativa una reafirmación de “plena confianza en la plantilla y el cuerpo técnico”. Con casi toda seguridad no querrá decir demasiado, pero sorprendió aunque fuese por hacer un cumplido. Y ayer viernes, el alemán abrió la puerta a fichar en enero, asunto que estaba en la nevera desde el verano. Muchas cosas para tan pocos días. A Lamine también se le ha afeado desde algunos sectores que fuese a Londres por su cuenta el domingo por la noche. Un viaje paralelo al oficial que montó el club el lunes por la mañana. Hasta la Grada d’Animació se ha cerrado temporalmente.
Y por si fuera poco, y de fondo, el regreso a la única cancioncilla protesta que el barcelonismo le ha repetido en sus dos primeros años a Flick. La incapacidad de su equipo para controlarse en situaciones límite. En la mente de todos, la vuelta de la semifinal ante el Inter, cuando lo tenía todo a favor con el 2-3. O la mala gestión en la vuelta de los cuartos en el Metropolitano, cuando había hecho lo más difícil y se había puesto 0-2 en 25 minutos. Su actuación el otro día resultó desconcertante. Flick siempre ha salido ganador de sus mini-crisis en el Barça. El shit november en 2024, el 4-0 de la semifinal de Copa más la derrota en Girona. A todas ellas sucedieron cosas parecidas a las de esta semana. Conversaciones internas, comidas grupales... Veremos cómo es el tamaño de la grieta.
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