El Chelsea puede acabar con la era Carrick en el United. El técnico, en la cuerda floja, tiene de margen hasta hoy para reflotar el equipo de Old Trafford.
El Manchester United está sumido en una guerra civil, con todas las partes que componen el club echándose la culpa sin que nadie termine de asumir responsabilidad alguna. En mitad del huracán, un nuevo partido de Premier League, ante el Chelsea.
Las críticas salen de todas partes. Y van dirigidas en todas direcciones. Martínez fue el primero en sacar el dedo acusador, con sus declaraciones tras la derrota frente al Atlético de Madrid. El argentino lamentó el trabajo realizado por la dirección deportiva en materia de fichajes durante el verano, dejando clara su opinión. Con este equipo, no da. Lo hizo al final de la pasada campaña, sorprendiendo, ascendiendo en la clasificación hasta clasificarse en la Liga de Campeones tras una ausencia de dos años. El inicio del presente curso, sin embargo, está siendo terrorífico. Hubo una pelea entre aficionados del United en un bar de Como antes de que su equipo recibiera una paliza sobre el césped. Los red devils perdieron por 4-1 ante un debutante en la máxima competición continental.
Salió a hablar el capitán. Fernandes, al igual que Martínez, tampoco se cortó un pelo. Hizo público su desdén por la orden de Carrick de no marcar al hombre después de perder por 4-1. Y el entrenador decidió castigarlo. Lo dejó fuera del once que se enfrentaría al Bournemouth, pero no fuera de la convocatoria. Al banquillo. Y a calentar de cuando en cuando. Correteando por la banda, a sabiendas de que no jugaría. Ni siquiera cuando el United estaba siendo vapuleado en el terreno de juego, otra vez. Tras el pitido final, Carrick se dio un garbeo por el césped, pidiendo disculpas, casi despidiéndose de la afición. Era el turno de la hinchada de ofrecer su veredicto de la situación.
Pulgar arriba para su entrenador. Corearon su nombre, trataron de animarlo. La responsabilidad, la culpa, no es suya. Y Carrick se marchó al vestuario. Le siguieron sus jugadores, que recibieron un sonoro abucheo. El ruido debió desconcertar a la directiva del United, más que nada por que no fueron ellos los receptores de tales críticas. Están acostumbrados, ya desde que la familia Glazer tomase la propiedad del Manchester United hace más de 20 años con una deuda apalancada que dañó las finanzas del club.
Esa división llegó a su punto de ebullición hace dos años. Entonces apareció Jim Ratcliffe con un vaso de agua fría en sus manos. Rebajó el caldo, haciéndose con un porcentaje de la propiedad del Manchester United y tomando responsabilidades en el apartado deportivo. En estos dos años solo ha conseguido que en los cánticos que piden la marcha de los Glazer también se mencione su apellido. En los últimos días ha trascendido la creciente desafección entre ambas partes.
Hay una suerte de guerra civil en Old Trafford. La batalla, sin embargo, se disputa en los pasillos, en las oficinas y ante los micrófonos. Poca brega está presentando el Manchester United sobre el césped. Está dos puntos por encima del descenso, y solo ha ganado dos partidos a lo largo de la temporada. La única derrota, frente al Bournemouth, apuntaba a ser el último encuentro de Carrick al frente del equipo. Contra pronóstico, quizá tratando de mostrar algo más de paciencia que en las temporadas anteriores, no hubo cambio en el banquillo mancuniano. Será cuestión de tiempo que haya uno, o de algún tipo de milagro de que no.
Carrick solo puede seguir probando a dar la vuelta a la tortilla. Con Fernandes nuevamente de su parte. O eso es lo que dejó la reunión de ambos esta semana en la ciudad deportiva del club. Firmaron una tregua por el bien común. Se pusieron de acuerdo. Para atisbar si esa es la realidad, si los hechos acompañan a las palabras, habrá que estar pendientes del viaje de los mancunianos a Stamford Bridge. Se medirán un club de capa caída, el Chelsea, ante uno en crisis, el United.
CHELSEA (4-3-3): Penders; Gusto, Colwill, Fofana, Acheampong; Caicedo, Lavia, Henderson; Rogers, Palmer, Neto.
MAN UTD (4-2-3-1): Lammens; Dalot, Martínez, Maguire, Mazraoui; Santos, Baleba; Diallo; Fernandes, Mbeumo; Cunha.
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