Tras el enésimo descalabro, a Carrick se le agota el crédito, y a la hinchada del Manchester United la paciencia.

Nicky Butt no pudo contenerse al hablar de Lisandro Martínez. “Ese tipo es un farsante, punto. Él (Martínez) lo hizo el otro día. Lo hizo con el codo porque era lo más obvio que cualquiera podía hacer. La razón por la que lo hizo es porque no es lo suficientemente fuerte como para defenderse correctamente”.

“Pensó: ‘¿Sabes qué? Voy a hacer trampa, voy a hacer trampa, voy a meterle el codo en la cara a alguien y me expulsarán, y dejaré a los otros 10 chicos, que por cierto, hace dos semanas dije que no son lo suficientemente buenos para jugar conmigo’. Me estaba cambiando en el vestuario, sentado junto a estos chicos, y ellos decían: ‘Cree que no soy lo suficientemente bueno’. Si eso hubiera pasado en mi época, le habrían arrancado la cabeza. Todos le habrían dicho: ‘¿Quién te crees que eres para hablar así de mí con el rendimiento que estás demostrando?’”

“Aunque fuera el Jugador Europeo del Año, no se habla así de los compañeros de equipo ni de los que mandan arriba. No importa lo que pienses a puerta cerrada, no vas y dices eso”, afirmó el exjugador.

Hubo reuniones de todo tipo en la ciudad del Manchester United la semana pasada. Se habló de las declaraciones públicas, de los malos resultados del equipo y de las aún peores actuaciones de un cuadro en caída libre. Se suponía que el capitán Bruno Fernandes y el técnico Michael Carrick habían firmado una tregua. En principio estaban de acuerdo en dejar atrás sus diferencias para remar en la misma dirección. Amagaron con hacerlo durante la primera parte del encuentro del sábado ante el Chelsea, pero los jugadores mancunianos volvieron a hacer de las suyas en el segundo tiempo y terminaron dando vida a los de Alonso, y agotando el escaso crédito que le quedaba a entrenador, plantilla y directiva.

A Martínez se le cruzaron los cables, viendo dos amarillas y forzando un penalti en un espacio de tres minutos, y el Manchester United terminó dejando una imagen pobre, indigna de la categoría de un club como el de Old Trafford. Su hinchada no puede más. Necesita una solución urgente, un cambio de rumbo tan drástico como eficaz. Un problema que se repite desde que Alex Ferguson decidió dejar el banquillo en 2013. Sin estrategia y sin planificación a largo plazo. Con la mirada puesta únicamente en el presente y el futuro más cercano, una apuesta que dura más de una década. Una apuesta fallida.

El Manchester United ha tenido once entrenadores en los últimos trece años, entre interinos y permanentes. Pero ninguno ha terminado de cuajar. Ni las grandes personalidades, caso de Louis van Gaal o José Mourinho, ni los experimentados David Moyes o Ralf Rangnick, ni técnicos prometedores como Erik ten Hag o Ruben Amorim, tampoco antiguas leyendas del club mancuniano como Ole Gunnar Solskjaer, Ruud van Nistelrooy o Michael Carrick. El inglés apuntará pronto su nombre en la lista de entrenadores que lo intentaron, y pero que no encontraron la manera.

Desde 2013, el club de Old Trafford se ha dejado casi 120 millones de euros en despidos de sus entrenadores, y en el último lustro se ha gastado casi 1.120 millones de euros en fichajes, y vendiendo a la baja, recaudando alrededor de 350 millones. Un pastizal que no ha valido para encontrar estabilidad alguna. Tampoco para mantenerse en la cima. Las dos FA Cups, las dos Copas de la Liga y la Europa League conquistada en estos últimos trece años no parece recompensa suficiente para tanto gasto, y menos teniendo en cuenta de dónde viene el Manchester United, que ha dejado de ser el equipo inglés con más títulos y que ha dejado de ser un equipo temido en Europa.

Los red devils suman dos derrotas en las tres primeras jornadas de la Liga de Campeones, una competición a la que han regresado esta campaña después de estar ausente de las dos últimas ediciones. Mucho tiene que cambiar el panorama para que puedan seguir vivos en la máxima competición continental de clubes. Y rápido. Empezando por su duelo del martes en casa frente a la Roma.

MAN UTD (4-2-3-1): 1 Lammens; 2 Dalot, 15 Yoro, 5 Maguire, 3 Mazraoui; 17 Santos, 20 Baleba; 7 Mount, 8 Fernandes, 10 Cunha; 19 Mbeumo.

Banquillo: Darlow (portero), Heaton (portero), De Ligt, Heaven, Martínez, Amass, Tielemans, Mainoo, Diallo, Rashford, Zirkzee.

ROMA (3-4-2-1): 95 Gollini; 22 Hermoso, 23 Mancini, 5 N’Dicka; 43 Wesley, 61 Pisilli, 15 De Roon, 20 Molina; 18 Soulé, 4 Cristante; 14 Malen.

Banquillo: Vásquez (portero), De Marzi (portero), Balerdi, Ghilardi, Koulierakis, Rensch, Di Nunzio, Lulli, Castro, Arena, Mora

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