Fue puntuado con 9 sobre 10. El andaluz se ha convertido en uno de los mejores centrocampistas del mundo. Contra el Villarreal marcó un doblete y dio una exhibición.
Del escepticismo a la rendición. De la crítica al elogio. Francia, por fin, se ha rendido a Fabián. No hacían falta los elogios de la exigente prensa francesa para sublimar a uno de los mejores centrocampistas del mundo, sino el mejor de la actualidad. El de Los Palacios confirmó en Villarreal que hay pocos centrocampistas ahora mismo a su nivel y que puede mirar a los ojos a cualquiera. En la enésima goleada del mejor equipo del mundo, el PSG, llevó el timón del equipo, firmó una exhibición, marcó un doblete y recibió el MVP del encuentro. Un día más en la oficina para un jugador que, en sus primeros meses en París, no generó unanimidad en un país que nunca le llegó a comprender.
El PSG borró del mapa al Villarreal, al que le endosó una goleada de escándalo, 0-6, y Fabián volvió a ser el mejor sobre el terreno de juego. Como ante el City en el Etihad y como frente al Barça en el Parque de los Príncipes, el andaluz se transformó en un huracán, en un vendaval que se llevó a todo el que se le puso por delante. El Submarino Amarillo, que claudicó a los 20 minutos de juego, terminó desquiciado, incapaz de encontrar la fórmula de frenarle.
Las cifras hablan por sí solas. Contra el Villarreal, el exjugador del Betis completó 95 de los 104 pases que intentó, acumuló cuatro remates, tres de ellos a puerta, acertó 8 de los 9 envíos en largo que registró y obtuvo 171 metros de progresión mediante conducciones, siete recuperaciones, un tackle con éxito, un pase clave y un centro completado. Unos números que le convierten no solo en un centrocampista, sino en un futbolista total que ocupa todas las posiciones del campo y que lidera los ataques del doble campeón de Europa.
Fabián ha alcanzado su madurez futbolística esta temporada. Con su doblete contra el Villarreal superó los goles que llevaba en Champions con la camiseta del PSG:durante el presente curso ya ha acumulado cuatro goles en cuatro partidos, mientras que en sus dos últimas temporadas apenas había marcado dos. Esa faceta de llegador viene acompañada de un aumento total en su confianza para marcar las diferencias en campo contrario. En la presente edición de la máxima competición europea, reúne un 91 % de precisión en el pase y 46,51 kilómetros recorridos (11,63 por encuentro). Es un todoterreno que no para de atacar los espacios.
Lejos, muy lejos, quedan las críticas injustas que recibió cuando aterrizó en París en 2022. Periodistas como Daniel Riolo, el diario L’Équipe y otros medios no entendieron su fichaje. Se llegó a plantear en Francia su venta, una posibilidad que frenó en seco Luis Enrique durante el verano de 2024. Luis Campos planteó su traspaso y así se lo hizo saber al asturiano, que, sin dudarlo, desbarató su salida y ratificó la confianza que siempre ha depositado en el internacional español.
De la mano de Luis Enrique, quien llegó a confesar que el mayor error de su carrera fue no convocar a Fabián para el Mundial de Qatar, el de Los Palacios se ha transformado en un mediocentro de primerísimo nivel. “Fabián ve cosas que los periodistas no veis”, dijo Lucho cuando todavía Francia no le entendía. El tiempo terminó dando la razón a ambas partes. Dos títulos consecutivos de la Champions en los que el mediocentro se erigió como un pilar fundamental para el PSG aplacaron todas las críticas.
Fue tal la exhibición de Fabián en Villarreal, en uno de los mejores partidos de su carrera, que el diario L’Équipe, muy exigente con el jugador, valoró su actuación con una nota de 9 sobre 10: “Sus dos goles (minutos 17 y 50) fueron la recompensa a un partido de altísimo nivel. Nunca se podrá destacar lo suficiente la capacidad del español para colocarse a la perfección, hacer las jugadas adecuadas y jugar siempre con precisión. Todo fue casi perfecto, y fue un auténtico placer verle jugar”, escribió el periódico.
Fabián no necesita el Balón de Oro ni adulaciones para demostrar que hay pocos mediocentros ahora mismo que hayan alcanzado un nivel tan alto de juego en el comienzo de la temporada. El español no tiene límites: quiere seguir haciendo historia con el PSG. El club se apresuró para renovarle hasta 2028, anticipándose a una eventual salida como agente libre el próximo año. Un jugador infravalorado, sin el cartel de otros, pero con un talento único y una zurda de seda que sigue haciendo historia en el mejor equipo de Europa.
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