Los azulgranas ganan un partido tedioso y gris, en el que Robinson, Parra y Martin inclinaron la balanza. Punter, esta vez sí. El Milán, pitado por su público, prolonga su crisis.
Al Barça le tocaba ganar en Milán. Así lo decía su trayectoria esta temporada, que sigue en sus comienzos aunque dé la sensación que hace ya mucho que se ha iniciado. Los azulgranas llegaban con dos derrotas consecutivas, una en Euroliga y otra en ACB, pero un 50% en cada competición, 3-3 y 2-2 respectivamente. Y cada victoria, tanto en el Viejo Continente como en el torneo doméstico, fue seguida por una derrota. Y la cosa siguió igual: la moneda salió cara (81-89) en un partido tedioso, feo y gris, muy trabado y con un dominio perenne de los azulgranas que siempre mandaron, pero nunca sentenciaron. Robinson, Parra y Martin fueron los mejores y Kevin Punter esta vez espabiló y, aunque cuajó una mala primera parte, mejoró en el último cuarto y fue clave para cerrar el choque. Darío Brizuela fue baja por segundo partido consecutivo sin que el club diga por qué y el Milán fue abucheado por su público (los que se quedaron, muchos se fueron antes de tiempo) y se hunde de forma irremediable en la clasificación sin que nada ni nadie pueda evitarlo. De una forma u otra, el Barça escapa de un mal momento y esquiva el amago de crisis para volverse a poner en positivo (4-3) en Europa.
Joel Parra empezó descerrajando un triple a las primeras de cambio, demostrando así el 39% desde el exterior con el que llegaba el Barça ante el Milán, el equipo que peor defendía esas variables de la Euroliga. El segundo no tardó en llegar para poner el 7-12 con menos de 3 minutos transcurridos. Una bandeja posterior de Tyrese Martin ante la indolente defensa local obligaba al Armani a pedir el primer tiempo muerto, seguramente mucho antes de lo deseado. El partido se templó y el ritmo bajó hasta el 14-16, la primera vez que los italianos encadenaban dos canastas consecutivas, la última de ellas de un Leandro Bolmaro que vistió en el pasado la elástica azulgrana. Josh Nebo era otro ex, esta vez del Milán, y destrozó el aro poco después. El tedio se adueñó del asunto hasta límites demasiado insospechados y los primeros 10 minutos fueron casi 25. Esto favoreció a los milaneses, que llegaron a empatar a 21 con un triple de Devin Booker. Parra daba ventaja al Barça al primer parón: 21-23 con 10 puntos del ala-pívot español, el mejor por entonces. Nebo era el único suplente que anotaba. El Olimpia, con 3 de 6 en triples, hacía de los parón constante un aliado indiscutible.
El segundo cuarto llevó la misma tónica en sus 2 minutos iniciales, con una solitaria suspensión de Bolmaro. Luego, triple de Umoja Gibson, triple de Darius Thompson: 26-26. Tyrese Martin se apuntaba a la fiesta en segunda instancia, una oportunidad extra gracias a que los azulgranas percutían en el rebote ofensivo. Pero de tres en tres y tiro porque me toca, Jason Burnell acertaba con dos tiros libres y todo seguía igual cerca del ecuador del periodo: 29-29. Parones, revisiones y protestas de la afición, que quería alentar a su equipo. Un balón de Justin Robinson para Olivier Nkamhoua ponía el 29-34 y daba algo de espectáculo antes de un tiempo muerto que volvía a echar el freno, no fuera a ser que a alguien se le ocurriera correr más de la cuenta. Triple de Stanley Umude, triple de Garrison Matthews y uno de dos para Umude desde la línea: 32-38, ventaja azulgrana, pero sin grandes alardes. Peters llegaba a los 7 puntos y Sekulic volvía a introducir a Parra para desatascar un poco el asunto. Un triple de Robinson volvía a colocar el +6 (36-42) y ponía al base con 7 puntos y 7 asistencias, tremendo. Parra llegaba a los 12, pero Bolmaro recordaba distancias al descanso: 40-44. Al Barça, que apilaba 24 rebotes, 10 de ellos ofensivos, le quedaba un mundo. El Milán resistía a tirones, pero lo hacía. Y los azulgranas volvían a mirarse en el espejo para irse al túnel de vestuarios en una situación que conocen muy bien y que les podía abocar a un nuevo final de infarto. Para no faltar a la costumbre.
A la vuelta y con más frescor en las piernas, se reanudaron las hostilidades. Kevin Punter anotaba una suspensión, sólo 4 puntos para él entonces, un señalado que no convencía de lo contrario. La cosa empeoraba poco después, cuando se iba a un 0 de 5 en triples y el Milán se acercaba con 5 puntos consecutivos de Cole: 45-47. La siguiente de Punter sí entró, un pequeño milagro. Martin llegaba a los 12 puntos y 5 rebotes con un triple esquinero que ponía el 49-55. Con 52-58, llegó el estirón: triple de Umude, canasta de Nebo, tiempo muerto del Milán con 11 arriba para los visitantes, la máxima del partido. La diferencia llegó a ser de 14: 52-66. Pero los tirones habituales del Barça volvieron a hacer su aparición y el Milán se acercó hasta un 64-71, por obra y gracia de un triple frontal de Thompson extraordinario, pero respondido por otro lanzamiento exterior de Gibson, que llegaba a los 9 tantos. Los azulgranas tenían ventaja, pero el fantasma de sus desconexiones asomaban y el partido estaba lejos de ser sentenciado. Quedaba un cuarto por librar y el equipo de Sekulic tenía que estar a la altura.
El partido volvió al tedio y con casi 3 minutos transcurridos sólo había dos canastas, una por cada equipo, de Bolmaro y Martin respectivamente. Burnell descerrajó un triple en una mala transición defensiva por parte del Barça y apretaba la cosa, pero Punter respondía con un 3+1 espectacular: 69-77. Punter ponía el +10 sacando su mejor versión, con un lanzamiento que estaba muy bien defendido. El parcial azulgrana era de 5-12 y el resultado se iba a un 69-83 mientras el público del Mediolanum Forum, descontento por el devenir de su equipo, se empezaba a vaciar. Alec Peters animaba un poco el cotarro y llegaba a los 10 puntos, pero Punter ya había decidido que lo que había empezado mal para él, iba a acabar bien: otra suspensión. Devon Hall volvía a acertar desde el exterior y Moses Wright, el hombre que fichó por el Barça y luego dijo que no, transformaba uno de dos desde la personal: 76-85. Dos tiros libres de Bolmaro colocaron al Milán a 7, pero faltaba tiempo para más. Tiros libres para Punter, tiempo muerto con pitada de la afición a sus jugadores, algún intercambio sin importancia para maquillar y desmaquillar el marcador y 81-89 al final.
El Milán, muy pobre y muy señalado, continúa por un sendero que no conduce a ningún sitio. Alec Peters sumó 13 puntos, Thompson 12, los mismos que Bolmaro; y Burnell 15, con 4 de 5 desde el triple. Los locales repartieron 18 asistencias, pero cometieron 19 pérdidas y permitieron 17 rebotes ofensivos de su rival (39 en total), algo de lo que se aprovechó un Barça que suele ser víctima y no verdugo en lo que se refiere a dicha estadística. Punter, que espabiló al final, acabó con 17 y disipó algunas dudas, que no todas. Enormérrimo el esfuerzo de Parra (12+6), Martin (14+7) y un Justin Robinson que se convirtió en un todoterreno apabullante: 10 puntos, 5 rebotes y 8 asistencias, todas en la primera mitad. Su relevo, Gibson, providencial, sumó 13 (y 21 de valoración: MVP del partido), mientras que Nebo llegó a los 11 con 5 rechaces, todos ofensivos, en la cita con su exequipo. El equipo culé controló un partido soso y feo en todo momento y supo minimizar sus defectos para no tener sustos a pesar de que hubo algún que otro tirón, pero esta vez menos acusado que otras veces. Por el resto, otra vez se encadena una victoria después de una derrota (y viceversa cuando es al revés) y el balance, de 4-3, vuelve a tener más victorias que derrotas, que como fortaleza psicológica es siempre un alivio. En definitiva: el Barça sale del atolladero.
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